Calor Humano![]() CALOR HUMANO Los burócratas suecos no sólo han manifestado su compromiso con el tratado de Kyoto sobre el clima, incluyendo medidas para recortar drásticamente el consumo de la energía proveniente de hidrocarburos y demás fósiles, sino que también han avanzado en el desmantelamiento de plantas nucleares, comenzando con las instalaciones de Barseback. Entonces, un país con largas y frías noches invernales, ¿qué va a usar como fuente de energía? Nos enteramos en un reciente reportaje en la revista U.S. News & World Report sobre un programa secreto del gobierno sueco que utiliza cadáveres humanos "para calentar a miles de viviendas en Suecia con el calor emitido póstumamente y que es suplido a empresas de energía local desde dos hornos crematorios de alta tecnología". Aunque los funcionarios del gobierno sueco se han esforzado en mantener secreto este experimento a lo largo de seis meses, no sintieron rubor alguno cuando los detalles fueron publicados. "Es simple sentido común," manifestó el funcionario Borje Stolt del crematorio; añadiendo que "favorece al medio ambiente y puede consolar a los familiares mismos el saber que la muerte de su ser querido está ayudando a toda la comunidad". Algunos clérigos no comparten este entusiasmo verde. El pastor bautista Lennart Nilsson se quejó de que "nadie quiere a la tía Astrid calentando la sala y el comedor". Otro pastor se lamentaba, pero admitía que al menos los familiares reciben de vuelta las cenizas. Más o menos. Reciben algunas cenizas, pero no se sabe de quién son porque estos modernos crematorios que los suecos están usando para generar electricidad no utilizan los restos de cada persona por separado, por lo cual los familiares reciben alguna muestra de las cenizas de los cadáveres procesados ese día específico. A pesar de la sorpresa que la noticia causó en la ciudadanía, el gobierno sueco no piensa discontinuar el proyecto. Según el secretario de prensa de la embajada sueca en Washington, los dos crematorios están operando a capacidad generando kilovatios luego de más de un año de haber comenzado la operación. Los funcionarios suecos hasta han considerado lanzar una campaña de relaciones públicas bajo el lema "calor humano". Y ¿qué pasará en el futuro? ¿Planea el gobierno sueco importar "materia prima" para sus crematorios de manera de convertir el proyecto en un importante generador de energía? ¿Conformarán las donaciones de este tipo una nueva forma de ayuda internacional? Y qué si los suecos no quieren ceder sus muertos al gobierno, ¿promulgarán, acaso, una ley de expropiación de cadáveres para evitar que estos se conviertan en metano y dióxido de carbono, contaminando la atmósfera con tales gases invernadero? El funcionario Stolt, del crematorio de Helsinborg, declara que "no podemos darnos el lujo de ser sentimentales en este asunto". Claro que no. Dado el desprecio que los verdes suelen sentir por los humanos, esperemos que el gobierno sueco no acelere de alguna manera la obtención de materia prima para sus crematorios apenas se anuncien inviernos especialmente fríos. Y nosotros que creíamos que horribles pesadillas como esta sólo sucedían en la imaginación de novelistas como Orwell y Huxley. Aldous Huxley en su "Un mundo feliz" ("Brave New World") de 1932, describía la eficiencia del Crematorio de Slough en recuperar kilo y medio de fósforo por cada cadáver, logrando producir 400 toneladas al año, por lo que el burócrata Henry manifestaba su entusiasmo diciendo "lo bueno que es saber que podemos seguir siendo socialmente útiles aún después de muertos". © * Investigadora del Science & Environment Policy Project, fundación privada de estudios públicos. |